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domingo, 21 de marzo de 2010

Para la economía global, Brasil se ha convertido en un país "asiático"


El protagonismo de Lula. La gira del presidente brasileño por Oriente Medio muestra una creciente influencia en la estructura de poder mundial. Análisis de Jorge Castro.
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domingo, 21 de febrero de 2010

Dilma Rousseff, la candidata de Lula a la presidencia de Brasil


Este sábado, el Partido de los Trabajadores de Brasil (PT), en el gobierno desde 2002, proclamó a Dilma Rousseff como candidata a las próximas elecciones presidenciales del próximo 3 de octubre.
Fuente: BBC Mundo
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sábado, 9 de enero de 2010

Brasil está de moda


El Premio Nobel de Economía, Paul Krugman, llamó a la moderación en cuanto a los elogios que se vierten a diario sobre el despegue de Brasil, para entreverarse en las grandes potencias del mundo. Luego de reconocer que al gigante sudamericano le está yendo bien, Krugman acota que “eso no es lo mismo que decir que se va a convertir en una superpotencia el año próximo; y los mercados están actuando como si eso fuera verdad”.
Fuente: Página 12
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domingo, 3 de enero de 2010

Los nuevos dueños del Amazonas


El gobierno brasileño está impulsando el registro de la tenencia de tierras en el estado de Pará, en plena selva, uno de los más afectados por la deforestación y las ocupaciones violentas. Busca limitar así la tala indiscriminada de bosques y evitar las críticas internacionales por sus efectos sobre el cambio climático.

Fuente: La Nación

La demanda interna y el carisma de Lula definen las elecciones en Brasil


Un modelo exitoso. Los resultados económicos y sociales favorecen las posibilidades electorales del PT. También los empresarios quieren la continuidad. Análisis de Jorge Castro.
Fuente: Clarin
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martes, 15 de diciembre de 2009

Las lecturas equivocadas de Itamaraty


En los últimos tiempos, la Cancillería de Brasil ha cometido algunos desaciertos, en su tradicional y sólida política exterior, que demorarán las aspiraciones de esa potencia regional para convertirse en un actor de primer orden en la geopolítica mundial. Análisis de José Luis Martínez en Safe Democracy
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domingo, 6 de diciembre de 2009

"No figura en los planes de Brasil convertirse en potencia hegemónica"


El presidente brasileño Luis Inacio Da Silva dice cuál es el rol que sueña para Brasil en el mundo del futuro.
Fuente: Clarín
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domingo, 29 de noviembre de 2009

Brasil asume grandes responsabilidades en la salida de la crisis


EE. UU., Israel, Irán y la Autoridad Nacional Palestina reconocieron la semana pasada a Brasil como actor global, con recursos y prestigio suficientes para presentarse como mediador en el conflicto de Oriente Medio. Análisis de Jorge Castro en http://www.clarin.com

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domingo, 22 de noviembre de 2009

Irán se aferra a una alianza con Suramérica



El régimen iraní, cuestionado en su país y casi aislado del mundo por el programa nuclear, busca en Brasil, Bolivia y Venezuela nuevos socios políticos y comerciales.
Fuente: El País
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viernes, 12 de junio de 2009

Volvieron los tiempos del boom


En los bastiones tradicionales de riqueza y poder —EE. UU., Europa y Japón— es difícil escuchar buenas noticias. Pero hay un nuevo mundo afuera —China, India, Indonesia, Brasil...— donde el crecimiento económico sigue pujando hacia adelante. En estas naciones los Estados no están enterrados bajo montañas de deuda, y los ciudadanos son optimistas sobre su futuro. Artículo de FAREED ZAKARIA, editor de la revista newsweek.

domingo, 26 de abril de 2009

El clásico de la integración


Cristina Kirchner recibió a su par brasileño, Lula Da Silva. Hubo anuncios importantes, pero también más avances en el afianzamiento de las relaciones bilaterales en el marco de la profunda crisis financiera internacional. Artículo de Eduardo Anguita publicado en El Argentino
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sábado, 21 de marzo de 2009

El 'Eje de Lula' y el 'Eje de Hugo'


Mientras que los países del Eje de Hugo construyen su alianza antiyanqui y aplican lo que el presidente venezolano denomina "el socialismo del siglo XXI", el Gobierno brasileño está desarrollando con gran éxito un proyecto geopolítico muy distinto: construir alianzas que le den a Brasil voz y voto en las grandes decisiones que afectan a la humanidad. Análisis de MOISÉS NAÍM en El País

domingo, 15 de marzo de 2009

Nace la alianza Obama-Lula


Los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, y de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se comprometieron ayer en Washington a coordinar sus políticas para aprovechar la oportunidad histórica que creen ver por delante para un nuevo modelo de relaciones en el continente americano. Ambos líderes coincidieron también en la necesidad de encontrar en la próxima cumbre del G-20 en Londres una respuesta conjunta y decisiva para responder a la crisis económica. En El Pais
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miércoles, 12 de noviembre de 2008

FERNANDO HENRIQUE CARDOSO: “Una recesión está en marcha”


El ex Presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, afirma en entrevista con el diario argentino Perfil que todavía está lejos el día en que el dólar dejará de ser reserva internacional. Para eso, subraya, será necesario alcanzar un nuevo equilibrio mundial de poder y renovar las instituciones internacionales. "Tal vez ellas puedan operar en el futuro -dice- con una canasta de monedas y puedan obedecer a un comando compartido ejercido por los polos emergentes de poder económico y político".
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jueves, 9 de octubre de 2008

EEUU delega en Brasil la mayor crisis regional


EEUU enfrenta la mayor crisis en su relación con América Latina desde la caída del muro. Por un lado, surge la presencia militar en la región de una potencia extra-continental como es Rusia, que ahora no sólo tiene como punto de apoyo a Cuba (como sucedía durante la guerra fría) sino a Venezuela, un país importante en América del Sur y a través de ella logra el apoyo de varios países de América del Sur y de América Central. Análisis de Rosendo Fraga en Nueva Mayoría

domingo, 7 de septiembre de 2008

Lula: "No existe ninguna hipótesis de que Brasil se juegue solo"


El Presidente de Brasil, Lula Da Silva, dijo en una entrevista exclusiva con el diario Clarín de Buenos Aires, que su país tiene claro que su relación con Argentina cuanto más armónica y más productiva sea, más contribuirá para fortalecer el Mercosur y la integración sudamericana.
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Lula y su "momento mágico"
Por: Ricardo Kirschbaum Fuente: EDITOR GENERAL DE CLARIN

Está convencido del "momento mágico" que vive Brasil. Más que eso, está embelesado de que ese "momento mágico" ocurra en su tiempo y, aunque lo intenta esconder en un tono modesto, que haya sido obra de "este tornero metalúrgico" como él se describe a sí mismo. Lula da Silva está encendido, entusiasmado con el Brasil contemporáneo. Pero, por sobre todo, está decididamente seguro que el futuro próximo mostrará un país distinto, moderno y mucho más justo que el actual. Hasta parece convencido cuando incluye a la Argentina en esos tiempos venturosos que espera ver antes de partir.
No es un cumplido la inclusión de Argentina, como no lo fue la elección de un detalle, como su corbata celeste y blanca, que exhibía descuidadamente para que los cronistas tomaran nota, ni la referencia crítica al entrenador brasileño de fútbol, Dunga, por la pobre actuación de su equipo en las Olimpíadas que ganó la Argentina. Educado, también felicita por eso. En el extenso reportaje que concedió a Clarín, que reproducimos en esta edición y en la de mañana, Lula habló como un hombre siente que puede trascender como la bisagra histórica que puso a su país como una potencia mundial. Habla de los planes, del volumen de la inversión (900 mil millones de dólares), de los pasos que hay que dar para no perder el tren de la Historia. Parece un hombre que se ha desprendido del pasado, de su pasado, pero que no olvida sus orígenes metalúrgicos y de sindicalista.
Recuerda que estuvo treinta años en la trinchera de la oposición y de la izquierda. Y que en el poder se dio cuenta que la negociación y la búsqueda radical de acuerdos ha sido más valioso que la crispación y el enfrentamiento, quizás un mensaje al gobierno de un país limítrofe al que no se cansa de llamar socio, aliado. No hay otro camino para Brasil y la Argentina, dice este pernambucano, con un discurso sólido, cuando explica que hay que pensar en la región, más que en agradar a los Estados Unidos o a los europeos.
Cree que si somos internamente fuertes y desarrollados, si estimulamos nuestro potencial sin prejuicio, si trabajamos todos los días como lo hace un tornero o un vendedor ambulante para ganarse el pan, seremos respetados y considerados en el mundo.

jueves, 4 de septiembre de 2008

La ausencia de la Argentina en la región es grave y se nota


El prestigioso académico Roberto Russell, director de la Maestría en Estudios Internacionales de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), analiza el nuevo escenario mundial. El papel de Brasil como actor clave en la región, las dificultades de Argentina para lograr su inserción internacional y el escenario electoral en EEUU.


La consolidación de Brasil
- ¿En qué posición queda Brasil a partir de los recientes descubrimientos petrolíferos en su plataforma submarina?
- Es obvio que el descubrimiento de petróleo ayuda enormemente, pero la gravitación creciente de Brasil se debe a una suma de factores. La percepción que tengo -no sólo yo, sino muchos de los analistas de los temas internacionales- es que Brasil está en un camino de crecimiento sostenido. A diferencia de lo que pasa allí, Argentina siempre provoca perplejidad e incertidumbre.

- ¿Cuáles son las causas de esta solidez brasileña?
- Brasil ha logrado definir un conjunto de políticas consistentes -yo ni siquiera hablaría de una estrategia- que cuenta con altos niveles de consenso y que se han mantenido a lo largo del tiempo. Esto no ha sido fácil y, como cualquier otro país del mundo, ha tenido que enfrentar la oposición de intereses sectoriales y diversas pujas internas. Sin embargo, la dirigencia brasileña ha tenido la capacidad de adaptarse a los tiempos y aprovechar las circunstancias. Recuerdo que en los 90 muchos tenían temor de que Lula ganara las elecciones y produjera un cambio radical en las políticas de su país. Sin embargo, esto no ocurrió, y no deja por ello de ser un gobierno progresista y de izquierda. En la Argentina tenemos una visión equivocada de lo que es el progresismo, que está muy amarrada a las ideas del mundo de los años 70. Ese mundo ya no existe . Hoy, más que una “nueva derecha”, tenemos una “vieja izquierda”. No hay ningún milagro ni misterio en el desarrollo económico de los países.

-¿Qué posibilidades tienen Argentina y Brasil en el actual contexto internacional?
- Obviamente Brasil tiene una potencialidad mayor que la nuestra porque es un país más grande y cuenta con mayores posibilidades para jugar un papel fuerte en el mundo. En menor escala, la Argentina también podría incrementar su gravitación en el mundo y la región. No tenemos que tirarnos a menos por las diferencias internas que generan pesimismo en el país. Las posibilidades que se le ofrecen a Brasil también se nos presentan a nosotros, a Uruguay, a Chile e incluso a Paraguay, un país tradicionalmente aislado que hoy encuentra un horizonte propicio para vincularse positivamente al mundo.

- ¿Cuál es el rol que puede llegar a jugar Brasil en los próximos años como actor político?
- Brasil va a tener un papel creciente. Yo no comparto la idea bastante extendida en la Argentina de que habrá una nueva hegemonía regional y de que vamos a cambiar la dependencia de EEUU por la de Brasil. Esa es una visión muy simplista; no dependemos tanto de EEUU y no tenemos por qué subordinarnos a Brasil. A Brasil le falta mucho para ser una potencia global y aún bastante para convertirse en una potencia regional. Lo más probable es que termine siendo ambas cosas, pero éste no es un tema de esta hora. No tiene todavía condiciones para jugar un papel protagónico en el mundo, y tampoco es un líder en la región. Si Argentina hace bien las cosas, también va a tener la oportunidad de tener un papel importante en América del Sur, que -dicho sea de paso- es lo que la región está esperando y lo que nos está reclamando. Como consecuencia de la actual crisis, la Argentina se ha convertido en un país ensimismado. La ausencia de la Argentina en la región se nota y es grave.
- ¿EEUU le teme a que Brasil se constituya como un hegemón en la región?
- Brasil no es un problema para EEUU. En todo caso, la futura hegemonía regional que puede llegar a preocupar a Washington, en caso de que se concrete, es la de China. Aprovecho para decir que Brasil tampoco es un problema para nosotros, pese a que algunos sectores en el país tiendan a verlo de este modo y a proponer, en consecuencia, un juego de equilibrios absolutamente irrealizable y extemporáneo. Brasil y EEUU tienen una relación rica y cada vez más compleja que combina dosis variadas de competencia y colaboración. La aproximación de Brasilia a EEUU se inscribe en un tipo de estrategia que con Juan Tokatlian hemos denominado de “oposición limitada”. Esto implica que Brasil va a tener un vínculo de cooperación con EEUU en muchos temas, de diferencias en muchos otros y en algunos casos hasta de una cierta confrontación. Eso es natural en las relaciones entre los países. Nadie tiene por qué preocuparse por este tipo de cosas, en la medida en que existan políticas sólidas y claras donde cada uno sepa cuáles son los intereses del otro, lo cual no es el caso de la Argentina. Nuestro país tiene una cierta propensión a la desmesura en sus vínculos con EEUU, algo que sería impensable en Brasil.

- Brasil ha logrado también, con empresas mixtas como Petrobrás, superar ciertos niveles históricos de corrupción. ¿Cuáles son los motivos?
- Esto tiene que ver con la calidad institucional. Corrupción hay en todos, lados y si uno ofrece las posibilidades para que ésta se desarrolle, obviamente aumenta. Lo que hay que hacer es aplicar más controles institucionales para que disminuya, que es lo que está ocurriendo tanto en Brasil como en Chile y en Uruguay. La percepción que hay en el exterior es que los niveles de corrupción de la Argentina siempre están por encima de los de sus vecinos y la verdad es que así son las cosas.

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"EEUU ha perdido mucho prestigio"

martes, 2 de septiembre de 2008

Integración con el Tren del Sur


El 40 por ciento de la traza ya existe y se extiende hasta Santa Cruz de la Sierra. Con una inversión de unos 9000 millones de dólares continuaría al pie de la Cordillera de los Andes. Argentina y Venezuela impulsan la idea. Publicado en Página 12
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martes, 19 de agosto de 2008

EL EJÉRCITO SECRETO DE BRASIL



Publicado en Foreing Policy


Los espectadores que acudan al cine a ver Tropa de élite, filme brasileño inspirado en en el best seller Elite da tropa, tal vez crean que se trata de una historia de ficción exagerada. Hasta los habitantes de Río –que suelen comentar entre amigos que, en una calle oscura, es más fácil toparse con un delincuente que con un policía– han reaccionado, en buena medida, con incredulidad ante el libro de Luiz Eduardo Soares, André Batista y Rodrigo Pimentel. Después de todo, resulta difícil creer que un agente encargado de liderar la lucha contra el narcotráfico en las favelas (barriadas de chabolas) organice juicios en los que la policía actúa como abogado y como jurado. Sobre todo, considerando que sus sentencias suelen acabar en ejecución.

Asimismo, parece imposible que un narcotraficante que intentaba salir de un suburbio para comenzar una nueva vida fuera secuestrado por agentes y obligado a volver a “trabajar” porque el jefe de la policía quería seguir recibiendo los sobornos que el fugitivo solía pagarle. Sin embargo, por desgracia, la mayoría de las historias raras, violentas, conmovedoras, repulsivas y divertidas de Elite da tropa son reales.

Soares, un ex secretario brasileño del servicio público de seguridad y ahora investigador destacado del crimen urbano, y Batista y Pimentel, ex miembros del Batallón de Operaciones Policiales Especiales de Río de Janeiro (BOPE, por sus siglas en portugués), compusieron su historia a partir de una serie de relatos con material rescatado de sus recuerdos y las experiencias de amigos. Es una receta potente: en sus mejores momentos, el libro transporta al lector a escenas de la guerra contra los traficantes con una intensidad rara vez alcanzada en la prensa tradicional. Y, al hacerlo, derriba la barrera sanitaria que los brasileños construyen para lidiar con las tragedias cotidianas. Como escriben los autores, muchos de los habitantes de Río viven con una rutina de asesinatos “como peregrinos que cargan con la cruz y sienten su peso y su tamaño, pero no se paran a observarla para saber cuál es su forma y comprender su naturaleza”. Elite da tropa agarra a sus lectores por el pescuezo y les obliga a ver el auténtico coste de una guerra perdida.

El libro se divide en dos partes. La primera se centra en el BOPE, creado hace 30 años como un cuerpo para agentes de policía altamente cualificados entrenados para liderar misiones de rescate de rehenes y especializado en llevar a cabo operaciones en las favelas, donde los narcotraficantes han establecido centros de distribución con fuertes medidas de seguridad. Para ser un caveira (calavera), como se denomina a los miembros del batallón, es necesario un duro entrenamiento. Ahogamientos simulados, torturas, privación de alimento y humillación son requisitos de admisión habituales. El sufrimiento hace que ser aceptados en el BOPE sea un honor tan grande que da a sus miembros la fuerza para resistir a los sobornos y chantajes, tentaciones frecuentes a las que se enfrentan los agentes corrientes en Brasil.

Su entrenamiento y sus operaciones hicieron famoso al BOPE, y a sus oficiales, orgullosos de pertenecer a una de las mejores brigadas de policía del mundo. Hasta hace poco, la cifra de agentes del batallón ascendía a 150. Hoy son unos 400. Y, pese a que varios miembros han sido expulsados del cuerpo por tener vínculos con el crimen organizado, sus comandos, que constantemente arriesgan su vida a cambio de unos 800 dólares al mes (unos 510 euros), aún mantienen una profesionalidad poco frecuente entre los policías de Brasil o de cualquier otro lugar.

La primera parte de Elite da tropa (‘Diario de guerra’) es narrada por un oficial del BOPE anónimo, inteligente, agresivo y amargo. Hablando con el lector como si estuviera siendo entrevistado por un reportero, comienza a contar historias que no siguen un orden cronológico ni describen la evolución de un solo personaje. Se trata más bien de instantáneas entresacadas de un largometraje o fogonazos que de repente iluminan una escena que pronto vuelve a quedarse a oscuras: el compañero que muere por fuego amigo, el francotirador impaciente por utilizar su nuevo rifle. El autor prefiere construir un relato que describa a todos los oficiales del BOPE.

“Si estás esperando un discurso con buenos modales, olvídalo. Puedes cerrar el libro”, advierte el narrador. Sin remordimientos, y con voluntad de admitir algunos de los daños colaterales de la guerra contra el crimen, describe las operaciones del BOPE con crudeza. “Los delincuentes nos tienen miedo (...). Anoche, por ejemplo, no cogimos a nadie. Si nos topamos con un vagabundo en las redadas nocturnas, es hombre muerto”, escribe. No alardea de los hechos, pero tampoco se avergüenza de ellos. “Las víctimas son proscritos; por eso, las técnicas de interrogatorio como el ahogamiento y las descargas eléctricas son adecuadas. La tortura es aceptable cuando el fin justifica los medios”, afirma el narrador.

No es el único que opina lo mismo. Un estudio reciente llevado a cabo por el IBOPE, la empresa brasileña líder de estudios de mercado, puso de manifiesto que el 26% de los ciudadanos está de acuerdo en que la tortura es una herramienta legítima para la policía. Y lo que es más, el libro Cómo piensan los brasileños, de Alberto Carlos Almeida, publicado en 2007, reveló que el 30% de la población aprueba las agresiones de los agentes con resultado de muerte. Esta aceptación pública, combinada con la ineficaz supervisión burocrática, se ha traducido en unas alarmantes cifras de fallecimientos a manos de la policía de Río de Janeiro. En un Estado con poco más de 15 millones de habitantes, 1.330 personas fueron asesinadas por la policía en 2007.

En la segunda parte del libro, titulada ‘Dos años después: La ciudad besa la lona’, los autores abandonan las trincheras de la guerra urbana para centrarse en el trabajo interno de la Administración del Estado. Escenas cortas, que recuerdan a un guión de cine, relatan una intrincada trama en torno al inspector jefe de la policía, Vítor Fraga. Angustiado por la deuda pendiente de una campaña electoral fracasada, Fraga pretende sacar al BOPE de Rocinha, la favela más grande de Río y el mercado de la droga más lucrativo para la élite de la ciudad. Para que las ventas de droga, y los sobornos a los agentes, vuelvan a la normalidad, es necesario eliminar al batallón. Al describir las macabras secuelas de las maquinaciones del oficial, los autores ponen de manifiesto una triste realidad de la guerra contra el narcotráfico en Río: los soldados del BOPE, a pesar de toda su valentía y violencia, no son más que peones a disposición de los políticos y de otros policías corruptos. Y las cuestiones planteadas por un bienintencionado “secretario de seguridad” de ficción (en buena medida basado en las propias experiencias de Soares como vicesecretario en 1999, y como ministro de Seguridad en 2003) captan la escalada de confusión dentro del Palacio de Guanabara, la sede del Gobierno del Estado: “¿Quién está al mando en realidad? ¿Las bandas, los capos de la droga, los políticos? (...) ¿Qué policías son éstos? No son instituciones. Son campos de batalla. Son mercados persas. Son tribus en guerra”.

Best seller en Brasil, con más de 150.000 copias vendidas, el libro inspira la polémica película de José Padilha Tropa de élite, ganadora de un Oso de Oro en la edición 2008 del Festival Internacional de Cine de Berlín, que ya ha pasado por la cartelera española. La película ha sido todo un fenómeno en Brasil desde su estreno en 2007. La filtración de una copia antes de su estreno oficial le vino de perlas a los vendedores callejeros, a quienes les quitaban de las manos las cintas piratas, lo que permitió ver el thriller a numerosos habitantes de las favelas que rara vez acuden a las salas de cine. Acostumbrados a temer los disparos reales del BOPE, les pareció verosímil la irónica representación del capitán Nascimento, narrador de la película, que presenta la misma mezcla de agresividad, inteligencia, rudeza y angustia que el policía anónimo del libro.
Nascimento tortura, asesina, y, día tras día, empieza a parecerse a los delincuentes contra los que se enfrenta. Pero lo hace con una inteligencia y un humor que permiten al público identificarse con él. Poco a poco se ha convertido en un héroe pop. Sus frases –“la culpa es del Papa” (después de ordenar una ejecución), “di que quieres que esto acabe” (a los agentes durante los entrenamientos)– se escuchan a menudo por las calles. El uniforme del BOPE fue uno de los disfraces más populares del carnaval 2008 de Río de Janeiro. Todo el cuerpo de policía se ha puesto de moda: los periódicos y las revistas publican con frecuencia aspectos de las duras situaciones a las que se enfrentan los agentes, e incluso algunos de ellos están impartiendo conferencias sobre motivación para los compañeros interesados en adoptar el lema de los soldados: “Una misión encomendada es una misión cumplida”.

Para muchos brasileños, la popularidad del libro y de la película parece indicar que la crisis de la seguridad pública sólo puede resolverse a través de la violencia. Lo que no se plantean es por qué esta estrategia, puesta en práctica de manera informal por parte de la policía brasileña durante décadas, no ha podido evitar el asesinato de 50.000 personas cada año. Tal vez, como ocurre con muchas otras desagradables realidades de esta batalla entre la policía y los delincuentes, se trata de un hecho que la gente no está dispuesta a aceptar hasta que no tenga otro remedio, o hasta que alguien convierta la verdad en una emocionante obra de arte.

martes, 12 de agosto de 2008

El desafío que asecha detrás de la estabilidad política y el crecimiento económico brasilero


En los últimos dos años, entremezcladas con abundantes noticias e informaciones sobre la estabilidad política lograda en Brasil luego de los avanzados intentos de la oposición para llevar a juicio político al Presidente Lula da Silva en el año 2005, el crecimiento económico, el control de la inflación y la mejora de los indicadores sociales, se conocieron crecientes y alarmantes datos sobre la situación de la seguridad interior de la potencia sudamericana. Análisis de Fabián Calle en Nueva Mayoría
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